Cuidado con las 'calorías ocultas' en Navidad

Por qué debes evitar las calorías vacías

Enara Rey Parra

La sociedad es cada vez más consciente de la importancia de mantener unos hábitos nutricionales saludables durante todo el año y no dejarse llevar por los excesos de grasas.

Este mayor compromiso con la calidad de la alimentación y la gran cantidad de personas que siguen menús bajos en calorías provoca que cambios en las comidas típicas navideñas. En muchas casas se opta por sustituir el tradicional lechón al horno por pavo, cuya carne contiene menos calorías, o se cambian los clásicos turrones y mazapanes de postre por una macedonia de frutas rica en vitaminas.

Sin embargo, todos estos esfuerzos por mantener una dieta más sana en Navidad pueden ser en balde si no prestamos suficiente atención a las conocidas como "calorías ocultas", es decir, alimentos aparentemente inofensivos que esconden tras ellos un valor energético muy elevado.

Las calorías no solo están en la comida. "Las bebidas son las grandes olvidadas en la dieta de los españoles. De nada sirve pedir una ensalada y un filete de pescado a la plancha si regamos la comida con bebidas alcohólicas o refrescos azucarados en exceso", sentencia Laura Labernia, responsable de la Unidad de Nutrición y Dietética de Clínica Opción Médica. "Tan importante es seleccionar bien los alimentos como decidir con qué vamos a acompañarlos", aclara la especialista.

Calorías ocultas o vacías

Los refrescos con azúcares añadidos y las bebidas con alcohol significan calorías directas para el organismo que además, no aportan ningún beneficio a nivel nutricional. Por eso, los nutricionistas se refieren a ellas como 'calorías vacías' o 'calorías ocultas'.

Cada gramo de alcohol contiene alrededor de 7 Kcal, un porcentaje substancialmente más elevado que el de los hidratos de carbono o las proteínas (4Kcal). La ingesta de alcohol, además, inhibe la absorción de algunas vitaminas y minerales", tal y como explica Laura Labernia.

"Con cada copa de vino blanco estaremos ingiriendo 87 Kcal, un vaso de cerveza suma 95 Kcal a nuestro organismo y un, a priori, inocente Gin tonic nos aporta aproximadamente 390 Kcal, lo mismo que un buen plato de espaguetis con tomate", analiza la nutricionista.

Si hablamos de cócteles, las cifras se disparan mucho más, ya que a las calorías del alcohol hay que sumar las de los zumos y refrescos que lo acompañan. Una caipiriña de unos 300ml aportaría, por ejemplo, 320 Kcal y una piña colada 200Kcal.

Para mantener las calorías bajo control y no arruinar el esfuerzo realizado a lo largo de todo el año, opta por bebidas con pocas calorías: tés, refrescos light, aguas o cerveza sin alcohol, son buenas opciones.

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