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Enfermedad del beso: qué es y cómo se contagia

Seguro que has oído hablar de la enfermedad del beso. ¿Sabes qué es?

Laura Sánchez Redactora

Qué es la enfermedad del beso

La mayoría de las veces hablamos de los beneficios de los besos, porque a todo el mundo nos encanta besar y que nos besen. Pero hay una dolencia relacionada con este acto de amor y de cariño que puede acarrear algunos problemas de salud. Descubre qué es la enfermedad del beso y cómo se contagia.

Qué es la enfermedad del beso

Su nombre real es monucleosis infecciosa y, como te estás imaginando, se trata de una infección viral causada por el virus de Epstein-Barr. Este virus es también responsable de algunas enfermedades como el linfoma de Hodgking o el linfoma de Burkitt. Así suena fatal, aunque en realidad es una enfermedad tan leve que puede pasar desapercibida.

Los síntomas que produce esta enfermedad del beso son generalmente debilidad y cansancio, casi como una gripe o los típicos síntomas de un periodo de estrés. Si se produce fiebre, erupciones cutáneas o inflamación de garganta, es entonces cuando te das cuenta de que algo ocurre. La monucleosis infecciosa se detecta con un simple análisis de sangre.

Cómo se contagia la enfermedad del beso

Cómo se contagia la enfermedad del beso

El nombre popular de esta dolencia, enfermedad del beso, es lo precisamente que refleja su forma de contagio. ¿Por un beso? Exactamente. El virus se propaga a través de la saliva, aunque no necesariamente con un beso. También puedes contagiarte si una persona infectada tose cerca de ti, estornuda o por compartir algunos objetos de uso personal como el cepillo de dientes o la barra de labios.

Desde que se produce la infección hasta que aparecen los primeros síntomas de cansancio, falta de apetito y somnolencia, pueden pasar entre 4 y 7 semanas. Y la mayoría de la gente no acude al médico por no darle importancia a esos síntomas.

La mala noticia es que la enfermedad del beso no se cura. Mejoran los síntomas en cuanto te ponen un tratamiento pero el virus se queda en el organismo, eso sí, de forma latente. Puede que nunca más se reactive o puede que en algún periodo en el que tengas las defensas bajas vuelva a aparecer.

La buena noticia es que en absoluto se trata de una enfermedad grave que pueda ocasionarte problemas de salud importantes. Así que sigue besando sin miedo.

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