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Tecnoestrés, la obsesión y adicción a las nuevas tecnologías

Nomofobia o Síndrome de FOMO han precedido al tecnoestrés

Redactora

tecnoestres

Son las 22.00 de la noche. Ya te has duchado y cenado. Te has preparado la comida y la ropa para el día siguiente y te dispones a meterte en la cama. ¿Qué es lo que haces antes de apagar la luz de la mesilla de noche? Hasta hace unos años muchos dedicábamos unos minutos a leer un libro antes de caer en las manos de Morfeo, pero cada vez más chequeamos el móvil para cotillear las redes sociales de nuestros amigos y, lo peor, mirar el correo del curro. ¿Eres de esas personas que no puede vivir sin el móvil, la tablet o el ordenador? Quizás no lo sabes, pero sufres tecnoestrés, la obsesión de estar constantemente conectado y pendiente de las nuevas tecnologías. 

¿Qué es el tecnoestrés?

El tecnoestrés no es otra cosa que un tipo de estrés en el que la personas tienen la necesidad de estar todo el rato pendiente del móvil y del correo del trabajo, algo que que puede afectar a la salud física y que tiene consecuencias negativas a nivel psicológico. Entre los diferentes tipos de tecnoestrés hay que señalar tres: 

+ Tecnoansiedad. Miedo a usar determinados programas informáticos. 

+ Tecnofatiga. Cansancio y agotamiento mental después de pasar horas y horas frente al ordenador y haciendo uso de internet. 

+ Tecnoadicción. Este clase de tecnoestrés es la menos conocida, pero la que más problemas está provocando en la sociedad actual. La tecnoadicción es la dependencia tecnológica, hasta tal punto que influye en el día a día de las personas y en su compartamiento, condicionando su vida por completo. 

Diferencias entre estrés y tecnoestrés 

tecnoestrés 

El tecnoestrés es una derivación del estrés de toda la vida, pero con síntomas compartidos y otros más concretos provocados por esta adicción y obsesión por ver los mails del trabajo. Entre los síntomas psicológicos comunes destaca inseguridad, temor, dificultad de concrentación y de expresión verbal e hiperactividad. Desde el punto de vista fisiológico, los efectos que comparten son fatiga excesiva, temblores, hormigueo, náusesas, vómitos o diarrea, además de sequedad en la boca, sudoración abundante o mareos. 

Pero el tecnoestrés tiene unas particularidades, o mejor dicho, unas consecuencias negativas específicas para la salud de la persona, como dependencia tecnológica, aislamiento social, síndrome de ventanas (multitareas abiertas simultáneamente), dificultad para concentrarse y para retener conceptos y sobre identificación con las tecnologías. 

¿Te sientes identificado con algunos de los efectos arriba descritos? Si es así, quizás, a partir de ahora, empezarás a controlar el uso que haces de las tecnologías dentro de tu jornada laboral y fuera de ellas, y evitarás estar todo el rato pendiente de si entra un correo en la bandeja de entrada del mail del trabajo o si alguien te ha dado un like en alguna de tus publicaciones de Instagram. 

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